miércoles, 23 de septiembre de 2009

¿Qué es la Huella Hídrica?

La huella hídrica es un indicador de uso de agua que tiene en cuenta tanto el uso directo como indirecto por parte de un consumidor o productor. La huella hídrica de un individuo, comunidad o comercio se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad así como los producidos por los comercios.

Los habitantes utilizan una gran cantidad de agua para beber, cocinar y lavar. Pero utilizan todavía más en la producción de bienes tales como alimentos, papel, prendas de algodón, etc.

Algunos hechos y cifras

16.000 litros de agua se requieren para la producción de un kilo de carne de res.




140 litros de agua para producir una taza de café.


1000 litros de agua necesita para la producción de 1 litro de leche.




900 litros de agua para producir 1 kg de maíz.



1350 litros de agua para producir 1 kg de trigo.




3000 litros de agua se requieren para producir 1 kg de arroz.



Los problemas hídricos están a menudo íntimamente relacionados con la estructura de la economía mundial. Muchos países han externalizado significativamente su huella hídrica al importar bienes de otros lugares donde requieren un alto contenido de agua para su producción. Este hecho genera una importante presión en los recursos hídricos en las regiones exportadoras, donde muy a menudo existe una carencia de mecanismos para una buena gobernanza y conservación de los recursos hídricos.

-La huella hídrica de China es alrededor de 700 metros cúbicos por año per capita. Solo cerca del 7% de la huella hídrica de China proviene de fuera de China.

-Japón tiene una huella hídrica total de 1150 metros cúbicos por año per capita, alrededor del 65% de esta huella proviene de exterior del país.

-La huella hídrica de EEUU es 2.500 metros cúbicos por año per capita.

-La huella hídrica de la población española es 2.325 metros cúbicos por año per capita. Alrededor del 36% de esta huella hídrica se origina fuera de España.
imagenes de gettyimages.com

Una ciudad sin automóviles


El barrio de Vauban, localizado al sur de Frisburgo, en la zona de Alemania que limita con Francia y Suiza, es un ejemplo de comunidad sustentable.

En esta pequeña villa en la que los edificios son modernos y se utilizan energías limpias, se vive sin automóvil. En Vauban escasean los coches y los pocos que existen se mantienen en los estacionamientos de las casas como una forma de desalentar su uso. Aunque parezca increíble, la medida ha dado resultado. De las 5.500 personas que viven en esta ciudad, tan sólo el 30% de ellas posee un automóvil.

Todos los demás se trasladan utilizando autobuses, bicicletas y el tranvía que atraviesa la calle principal de la ciudad. Además, Vauban está diseñada para que los puntos comerciales y administrativos se encuentren a una distancia razonable que permita caminar desde las casas.

Pero este proyecto oculta mucho más que el simple detalle de los automóviles. La ciudad fue pensada como un modelo alternativo y participativo, como una comunidad sustentable a nivel ambiental y humano. "El principal objetivo del proyecto radica en la implementación de una ciudad cooperativa y participativa, bajo principios ecológicos, sociales, económicos y culturales.

La fuerza del proyecto se apoya en la idea de involucrar a las personas que habitan la ciudad: sus ideas, creatividad y compromiso; así como el objetivo común de crear un barrio sustentable y floreciente", señalan los dirigentes de la comunidad en la página Web oficial de la misma.

La ciudad, que comenzó a planificarse en el año 1993, fue concluida en el 2006. En el 2001 ya vivían en ella aproximadamente 2.000 personas.

A continuación figuran algunos datos interesantes sobre este prototipo de suburbio del futuro:

- En Vauban todas las casas son construidas con bajos requerimientos de energía (65 kWh/m2a); y al menos 100 hogares del barrio son pasivos (consumen únicamente15 kWh/m2a).

- Los colectores solares y paneles fotovoltáicos resultan muy comunes en sus techos.

- Al menos el 40% de las familias que se mudaron a esta ciudad accedieron a vivir sin automóvil desde el primer día.

- El límite de velocidad en la calle principal de la ciudad es de 30 km/h, mientras en la zona residencial tan sólo se puede avanzar a 5 km/h (paso del hombre).
-Las calles y espacios públicos son utilizados para que los niños jueguen, así como lugares en los que interactuar socialmente.

- En las zonas residenciales está prohibido estacionar el automóvil en las puertas, salvo para entregas o recogida de una persona. En su lugar, los coches son aparcados en la periferia de la ciudad y los propietarios de los mismos deben pagar por su estacionamiento (quienes no poseen automóvil ahorran sustancialmente por ello). Para llegar a sus automóviles, todos los que manejan tienen que caminar.

- Un foro de la ciudad permite a sus residentes proponer ideas y dar apoyo a los proyectos.

Las razones son obvias: el aumento del precio de los combustibles y su efecto contaminante ya dejaron muy claro que los automóviles tradicionales no son una alternativa viable para el futuro y mucho menos lo son las ciudades dependientes de ellos. Si a esto se suma la creciente preocupación de la población por una mejor calidad de vida, proyectos como Vauban se presentan como un paraíso y un buen ejemplo a seguir.

Aunque las ideas vanguardistas europeas están todavía muy lejos de convertirse en algo estándar, aportan conceptos nuevos para estudiar la forma de mejorar las ciudades alrededor del globo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Día mundial sin auto

Este martes 22 de septiembre se celebra el Día mundial sin auto, una fecha impulsada por la Red Mundial Sin Auto (World Carfree Network).

"El Día mundial sin auto es una celebración de las ciudades y la vida pública, libre del ruido, estrés y contaminación de los autos. Cada 22 de septiembre, personas de todo el mundo se juntan en las calles y barrios para celebrar esta fecha y recordar al mundo que no tenemos que aceptar nuestras sociedades dominadas por autos", señala la asociación desde su sitio.

De acuerdo a la red, se trata de promover los beneficios económicos, sociales y ambientales del transporte masivo y autogenerado, y de propiciar la discusión sobre el urbanismo de nuestras ciudades, permitiendo que las calles sean un espacio vital en lugar de un espacio de tránsito.

Un mundo sin autos pudo haber parecido en algún momento un sueño imposible, pero en este momento están en construcción e incluso ya funcionando proyectos alternativos de ciudades en los que el uso del vehículo está prohibido o muy acotado. Ciudades como Masdar o Songdo están siendo proyectadas para privilegiar el uso de medios de transporte públicos, y la ciudad de Vuban en Alemania ya es un ejemplo de ciudad sin autos.

Además, es una realidad que el agotamiento del petróleo, la crisis económica mundial y el cambio de paradigma en cuanto al cuidado del medio ambiente ya están provocando un replanteo en relación de las personas con automóvil. Aunque en algunos países se sienta más que en otros.

¿Cómo participar en el Día sin auto? Dejando tu automóvil en casa. Transportate a tu trabajo en medios de transporte público o compartiendo un coche con otras personas (en vez de que cuatro personas usen un coche cada quien, mejor los cuatro o cinco viajan en uno solo). Si el viaje a realizar es corto, camina o utiliza una bicicleta.

fuente: www.tudiscovery.com

imagenes tomadas de gettyimages.com

sábado, 5 de septiembre de 2009

Curiosa idea para el cambio climático.

Ilustración de Bryan Christie Design.

El astrónomo Roger Angel ha propuesto una excéntrica sombrilla: billones de deflectores del Sol, de un metro de diámetro, orbitando a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra. La nube de discos disminuiría la luz solar en 20% aproximadamente. La sombra no sería tan profunda como se muestra aquí, pero se esparciría sobre el planeta entero y lo enfriaría varios grados.

Algunos lo llaman hibris; otros, razonamiento frío. Pero la idea de combatir el calentamiento global diseñando deliberadamente un clima más fresco; por ejemplo, construyendo alguna especie de parasol planetario; ha migrado recientemente de lo alternativo a la ciencia dominante. Ya estamos modificando el clima accidentalmente, dicen los partidarios de la geoingeniería; ¿por qué no hacer algo intencional e inteligente para detenerlo?

Esperen, dicen los críticos. El calentamiento global nos muestra que entendemos muy poco a la Tierra como para aplicarle ingeniería sin que existan consecuencias no intencionales pero posiblemente desastrosas. Ambas partes están preocupadas de que los hechos a nivel Tierra (aumento en el nivel de los mares, derretimiento de los hielos, cosechas malogradas) obliguen a suspender el debate sobre geoingeniería. “Si un país comienza a pensar que está en sus intereses vitales hacerlo, y tiene el poder suficiente, me parece difícil imaginar que no lo haga”, dice Ken Caldeira, experto en clima de Carnegie Institution.

Caldeira habla de la forma más sencilla y económica de geoingeniería: construir una sombrilla en la estratosfera, hecha con millones de toneladas de partículas reflectantes diminutas, como sulfatos. Aeroplanos, globos, cañones militares apuntados hacia arriba, no escasean los posibles vehículos de envío. Y existen pocas dudas acerca de la posibilidad de enfriar la Tierra de esa forma, porque los volcanes así lo hacen. Después de la erupción del Pinatubo en Filipinas, en 1991, lanzando 10 millones de toneladas de azufre a la estratosfera y esparciendo una bruma que redujo la intensidad solar en el planeta, la temperatura promedio anual descendió en unos 0.6 grados Celsius.

Con partículas diseñadas minuciosamente, los geoingenieros podrían requerir sólo de una fracción de todo ese tonelaje; aunque las partículas tendrían que ser enviadas continuamente, año tras año, debido a que salen de la estratosfera. No obstante, dice Caldeira, el esquema de sulfatos sería “prácticamente gratuito en comparación con los otros costos para mitigar el cambio climático”.

Si colocáramos un parasol sin restringir las emisiones de gases y luego este fallara, el accidente climático ocasionaría un desastre: el calentamiento global que habríamos estado enmascarando se presentaría de inmediato. Esa sería la peor de las consecuencias no intencionales de la geoingeniería, pero podría haber otras –daños a la capa de ozono, tal vez, o un incremento de las sequías. Si el CO2 continúa en aumento, sin embargo, es posible que enfrentemos emergencias mayores.

Fuente: http://ngenespanol.com/2009/08/18/cielo-artificial-gran-idea/